Helados artesanales en Rancagua

Historia

En 1957, el comerciante rancagüino, Eduardo Miranda y su esposa Ninfa, abren una pequeña heladería contigua a su casa en la esquina de la av. Cachapoal con Palominos. Esta llevaría el nombre Claus, en alusión a Santa Claus, puesto que el espíritu del negocio era hacer felices a los niños, tanto como en Navidad.

Al pasar los años, en 1991 la propiedad pasa a manos de su hija Isabel, quien continúa el negocio familiar junto a su marido y sus dos hijas, adicionando el área de pastelería y dándole un toque alemán, proveniente de la nueva rama de la familia incorporada. Con ello, se decide cambiar el nombre a la ahora heladería y pastelería "Klaus".

Nuestra empresa abre su primera sucursal en el centro de Rancagua en el 2006. Así logra abarcar un universo más grande de rancagüinos, quienes pronto se hacen fieles a los productos de la heladería y pastelería. Sin embargo, siempre teníamos el deseo de entregar nuestros productos en un ambiente de mayor comodidad y calidez, donde los niños, padres y abuelos pudieran sentarse a disfrutar de los productos junto a un rico té, jugo o café helado.
Klaus mujer dándole helado a niña
Por ello, a finales del 2013, inauguramos un salón de té en el sector oriente de Rancagua, incorporando a nuestros ya exquisitos helados artesanales y pasteles, una gran variedad de nuevos productos como ensaladas y sándwiches.

Klaus Salón de Té, ambientado al estilo sur de Chile, continúa ofreciendo a los clientes deliciosos productos en un lugar de ensueño. Sabemos que este local acogerá a las nuevas generaciones, tal como lo ha hecho durante los últimos casi 60 años.